miércoles, 4 de marzo de 2009

Ambientes

Empecé a hablar con Sandra en los cafés. Un día ocupé su mesa en vez de sentarme en la barra y, por increíble que me pareciera en aquellos momentos, el mundo no se replegó sobre si mismo y desapareció al cambiar mi rutina por un día. Es más, cuando ella entró y me vio sentado en su sitio sonrió.

Después del tropezón en la puerta de entrada había tardado tres días en volver a la cafetería, pero estaba dispuesto, estaba preparado y hoy no había vuelta atrás. “Joder que mal estoy de la cabeza” pensaba, “es sólo otra tía, es sólo otra tía”. La verdad es que no había vuelto a salir más de dos días seguidos con nadie desde Cathy. Si no había oportunidad de conocerla, si no descubría sus aficiones, lo que la hacía reír, no había peligro. No daba nada de mí. Sólo una noche, unos baños, un portal, su casa o la mía, pero nada más. No era feliz, pero tampoco lo contrario.

-¿Me puedo sentar?
-Es tu sitio, ¿no? – Dije de manera cortante, “no es tu enemigo, no es tu enemigo” me repetía mentalmente.

Y se sentó.

Tomábamos café todos los días. Yo cambié mi horario para coincidir con ella. Llegaba a y 10 justo como ella. Muchos días incluso coincidíamos en la puerta. Teníamos 20 minutos.
Estuvimos así un par de semanas.

Era simpática, políticamente correcta, muy educada, vamos, que en dos semanas no tenía ni zorra idea de cómo era. Me caía bien, pero por el resto era un puto tempano de hielo. Le gustaba el cine, leer decepcionantes best sellers anunciados a bombo y platillo en todos los medios de comunicación, iba al gimnasio por puro hedonismo, si iba bien para la salud era un daño colateral bienvenido, el resto de su vida trabajaba y trabajaba. Era directora del departamento de compras de una empresa bastante importante cuya sede estaba al lado mismo de la mía. Era el demonio.

-¿Te apetece tomar una copa esta noche?-Le dije.
-Si claro. ¿A dónde iremos?
-Ehhh, estooó, ni idea. ¿Te pasó a buscar a una hora y decidimos?
Igual no llevaba muy bien preparada la táctica pero es que confiaba en una excusa y punto o en un “Vale, de acuerdo” a tal hora y ya está.

-Bueno, pero dime donde vamos a ir, para ir vestida de un modo u otro.
-Y yo qué coño se, joder, a tomar una cerveza, hablar fuera de este encorsetado ambiente, a pegarle fuego al traje y la corbata, a emborracharnos mientras nos reímos, ¿tan difícil es?, joder propón tu también algo.- Pensé, pero claro, no dije ni una palabra de esto, si no que lo cambié por un:
-¿Te apetece cenar? Podemos ir al Escondido y después tú eliges el sitio de las copas.

El Escondido era un restaurante de nueva cocina del cual había oído hablar maravillas en el despacho, lo más seguro que fuera un sitio de moda que serviría una comida escasa y ramplona que si te la presentaran en un bar de carretera la estamparías contra la pared al grito de: “¡Camarera! ¡¿Usted se cree que yo soy gilipollas?! ¡¿Qué mierda es esta!?”, pero claro cómo estás en un sitio superfino y te están soplando 115€ por el cubierto, bebidas aparte, pones cara de haba mientras dices: “Esssstupendo, este plato está esssstupendo”, a ver si vas a ser tu menos sensible a las artes culinarias que los demás. Y ale a tragar como un imbécil.

-Tengo unos compromisos antes. Prefiero quedar directamente para tomar algo.-Dijo Sandra.
Incomprensiblemente lo primero que pensé al oír aquello fue: “Hoy follo”. No acierto a averiguar el razonamiento que me llevó a tal conclusión, pero fue lo primero que pensé.

-Está bien. ¿Prefieres algún sitio en especial?- No estaba dispuesto a asumir que no tenía ni idea de adonde llevar a una chica como ella.
-Si te parece vamos al Malecón, sobre las 11 allí. ¿Te parece bien?- Dijo Sandra
-Muy bien. Por cierto… ¿dónde está?...
Arrugó la frente mientras me miraba y pensaba algo así cómo: “¿De dónde coño han sacado al Neanderthal éste que no sabe dónde está el Malecón?”. Apunté la dirección y quedamos en vernos allí. Otro sitio de moda pensé.

Se acabó el café. Se acabaron los 20 minutos. Recogimos las cosas y volvimos al trabajo. Tenía la sensación que se avecinaba el apocalipsis sobre toda la humanidad y yo era el único que lo sabía.

2 comentarios:

  1. Conseguiste intrigarme... ya estás escribiendo el siguiente relato! ;-)

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  2. Gracias kedulash... seas quien seas y vengas de donde vengas...

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